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3 Consejos para establecer metas corporativas exitosas

Conseguir la mayor productividad, evolución y crecimiento del negocio de una organización, depende en gran medida de saber cómo establecer metas corporativas. Es innegable que si las metas están correctamente planteadas, entonces se convertirán en un desafío que no permitirá relajación en la compañía y que exigirá una constante gestión e innovación para conseguirlas.

Si una compañía desea ser realmente productiva y quiere lograr el éxito en el mercado, es necesario que esté en capacidad de establecer con claridad las metas que quiere conseguir. Las metas ayudan a impulsar el negocio y su constante seguimiento y actualización son el motor para evitar el estancamiento o desorientación de los procesos en la organización.

En algunas ocasiones las personas evitan fijarse metas por miedo a fracasar en el camino. Esto es un grave error que no pueden permitirse cometer las organizaciones puesto que sin unas metas fijas no hay un rumbo a seguir por parte de los colaboradores y ese desconcierto va a obstaculizar el desarrollo de la compañía.

Los errores y aciertos que se cometen durante el proceso para conseguir esas metas son la base para mejorar cada día y para conseguir los niveles deseados de productividad y competitividad.

Por esta razón, hoy vamos a entregar 3 consejos para establecer metas que impulsen la evolución y el crecimiento de la organización. Veamos:

1. Trabajar en equipo:

El trabajo en equipo es la base para conquistar los más altos niveles de productividad y eficiencia en una organización, puesto que ayuda a lograr que cada uno de los integrantes del grupo alcance su mejor rendimiento al sentirse respaldados por la compañía y trabajar en pro de un bien común.

Por esta misma vía, para establecer las metas se deberían tener en cuenta las opiniones de varios integrantes de la organización, ya sean los directivos o los jefes de departamento, y no de una sola persona, esto permite la ampliación del espectro de opinión y ayuda a combinar diferentes puntos de vista para lograr acuerdos que consoliden metas concretas y realistas.

Sin duda, un equipo de trabajo motivado y alineado avanza mejor y más rápido en la consecución de los objetivos corporativos, y es mucho más capaz de revertir las adversidades que se presenten.

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2. Establecer puntos específicos:

Las metas deben estar soportadas por cifras y fechas puntuales y no divagar entre palabras que quieren mejorar la situación pero que no llevan a ninguna parte. La redacción de las metas debe ser específica y convertirse en un desafío que tenga un tiempo límite y un objetivo en particular.

Por ejemplo, una meta específica podría ser: para dentro de 60 días se debe aumentar la producción de cierto producto en un 50%. Una meta poco clara sería: aumentar la producción para mejorar las ventas, la segunda no está fijando ningún valor objetivo ni explicando cómo se pretende mejorar las ventas con el simple aumento de la producción.

Se trata de establecer desafíos concretos y realistas, que puedan lograrse en un tiempo específico, que se puedan medir y hacerles seguimiento para saber si se están cumpliendo o no, para así establecer si se debe cambiar o consolidar la forma cómo se están desarrollando los procesos para alcanzar las metas.

3. Convertir las metas en desafíos:

Las metas siempre deben lograr llevar a la organización a lograr nuevos niveles de impacto en el mercado, fijar metas demasiado bajas o muy fáciles de alcanzar es un error que puede traducirse en falta de competitividad o en factor de desmotivación para el equipo de colaboradores.

Las metas deben traer consigo cambios y nuevos esfuerzos en la gestión y desarrollo del trabajo para lograr un nivel de exigencia cada vez mayor en la empresa. El objetivo es que las metas obliguen al equipo a entregar su mejor esfuerzo, a superarse continuamente y a crecer día a día sin fijar topes que detengan el desarrollo de la organización.

Como podemos ver, las metas son el hilo conductor que mueve a la organización y deberían convertirse en el elemento que la lleve a conseguir sus mayores niveles de productividad y competitividad.

Unas metas específicas, realistas, alcanzables en un tiempo límite, que cuenten con la participación del equipo de trabajo y que se conviertan en verdaderos desafíos, son la clave para una organización en constante evolución y crecimiento en el mercado.

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