Key Performance Indicators

6 Reglas para gestionar la productividad laboral sin complicarse

Liderar, mantener, motivar y promover el óptimo funcionamiento, la productividad laboral y un alto nivel de competitividad en el mercado es el reto que deben asumir todas las organizaciones día tras día. Esta no es una misión fácil y el éxito de ello depende de la capacidad de administración y liderazgo de la dirección para manejar la complejidad y la cantidad de aspectos a los que se le deben hacer constante seguimiento, control y retroalimentación dentro de la compañía.

Ya hemos reseñado la utilidad y las ventajas del Balanced Scorecard (BSC) y los Key Performance Indicators (KPIs) para reducir la complejidad que supone medir y supervisar el desempeño global y detallado de una organización y lograr hacerlo de una manera más ágil, entendible y precisa.

A propósito de esa gestión global de la organización, el sello editorial Harvard Business Review Press presentó recientemente un libro titulado Seis reglas simples para gestionar la complejidad sin complicarse. Los autores de la publicación son Yves Morieux y Peter Tollman, habituales colaboradores de Harvard Business Review y socios y directores de The Boston Consulting Group, una de las firmas globales más grandes y prestigiosas de consultoría y gestión organizacional.

Morieux y Tollman intentan mediante su libro ayudar a las organizaciones que realicen una gestión correcta y para mantener el rendimiento y la productividad en un mundo cada vez más globalizado, complejo y competido en todos los sectores de la economía. La publicación, como su título lo indica, nos presenta 6 reglas a seguir para la gestión exitosa de esa complejidad. Presentamos las claves de cada una de esas reglas, veamos:

1. Comprender qué hacen sus empleados:

La dirección de la organización debería prestarle mucha atención a lo que realmente hacen sus empleados día tras día, a entender la forma cómo se comportan y por qué lo hacen, en lugar de encargarles procedimiento y funciones innecesarias constantemente.

Lo llamansimplicidad inteligente”, y se trata de entender que los empleados actúan de acuerdo a sus propios intereses y que la clave está en alinear esos intereses con los de la compañía para lograr un equilibrio entre las partes.

2. Buscar a los “integradores”:

Los “integradores” son los empleados que se destacan por sobre el resto de sus compañeros. Son personas carismáticas que mueven las pasiones de la plantilla, ya sea generando admiración o críticas, pero manteniendo una posición que invita a que todos los integrantes del grupo entreguen lo mejor de sí.

Los conflictos que puedan generarse no implican necesariamente algo malo, pueden ser un indicador de que el trabajo en equipo se está realizando con fuerza y que eso genera tensiones, la clave está en incentivarlos y en saber convertir esas tensiones en fortalezas para mantener la competencia, unión y motivación del grupo.

3. Dar poder a las personas:

La clave de un gran rendimiento organizacional está en combinar la cooperación con la autonomía. Los procesos y funciones rígidas y sistemáticas en las organizaciones suelen sacrificar la autonomía de los colaboradores, lo cual limita sus capacidades e impiden que desarrollen su creatividad.

La flexibilidad y la autonomía son fundamentales para agilizar los procesos corporativos, para ello se deben dejar claras las metas y las reglas y permitir que los colaboradores las interpreten y lleven adelanto usando su juicio y su inteligencia, la confianza es la llave del éxito.

4. Fomentar la cooperación:

Profundizar en la importancia del trabajo en equipo, la cooperación entre colegas y el apoyo constante entre todos es básico para gestionar con éxito una organización. Una buena medida es repartir los recursos de trabajo de tal manera que unos empleados dependan de los otros, lo cual los obligará a cooperar entre sí para alcanzar sus metas.

Pensar en una casa en la que vivan varias personas y tengan un único televisor es un ejemplo que expone el libro, para quedar satisfechos todos los habitantes tendrán que llegar a un acuerdo y cooperar indiscutiblemente.

5. Acciones – consecuencias:

Asegúrese que sus empleados tengan muy claras las consecuencias, ya sean positivas o negativas, de cada una de sus acciones en el trabajo. La idea es explicarles que su trabajo es muy valioso para el desempeño de la organización y que por tanto su compromiso e implicación con la compañía son claves para alcanzar las metas de la compañía.

6. No castigar el fracaso:

El fracaso es la mayor oportunidad de éxito, los colaboradores tienen miedo de fracasar y por ello suelen ocultarle a sus jefes y compañeros sus problemas e inconvenientes. Pero los castigos no son la mejor manera de corregir los errores, a menos que sea la última solución posible al problema. Lo que hay que recordar a la plantilla es que la falta de cooperación es el peor de los errores, unirse para resolver los problemas es vital para salir a flote.

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