Recursos Humanos

9 Principios clave para motivar a sus colaboradores

Los directivos saben que la motivación de los empleados es un factor fundamental para cumplir con las metas que han sido trazadas para su organización. Sin embargo, muchas veces se desconoce la manera más adecuada de mantener elevada la motivación de los miembros de nuestros equipos de trabajo.

En la actualidad, las organizaciones necesitan profesionales comprometidos y constantes con las tareas que les han sido asignadas. Existen varias herramientas para ayudar a mejorar los niveles de motivación, algunas de ellas demandan más esfuerzo y recursos, pero no se trata de hacer cosas salidas de lo común.

Estos nueve principios del libro Desmotivados=Improductivos, de Inmaculada Cerejido, son una guía para lograrlo:

1. Trabajar en función de los objetivos

Todas las actividades que se realicen en la empresa deben estar enfocadas en cumplir con las metas. Si una persona que ocupa un puesto no conoce las metas de su organización, o no recibe un incentivo para cumplir las metas que le han sido asignadas, no trabajará orientado a lograr el mejor desempeño.

2. Especializarse en una sola actividad

Este principio señala que el trabajo de una persona debe limitarse a la realización de una sola actividad. Es decir, entre más específica sea la tarea que debe realizar cada persona, mayor será su eficiencia y destreza.

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Esto puede llegar a ser complicado en las organizaciones que tienen vinculada a una buena cantidad de personas jóvenes. Por ejemplo, es el caso de los millenials, que intentan realizar varias tareas al mismo tiempo.

3. Establecer jerarquías

Es necesario establecer figuras de autoridad, quienes deben comunicar a los demás las metas de la organización. Un jefe autoritario puede ser muy desmotivador para su equipo de trabajo. Es importarte aclarar que la jerarquía organizacional debe tener como base la integridad y el buen trato.

4. Autoridad y responsabilidad deben ir de la mano

Cada grado de responsabilidad debe corresponder al grado de autoridad. Por ejemplo, no se le puede hacer responsable a una persona de un trabajo si no se le otorga la autoridad para realizarlo; y viceversa, no se le puede dar autoridad a un empleado sobre un trabajo si no se le hace responsable de los resultados.

5. Establecer una unidad de mando

Es necesario asignar un solo jefe a cada equipo. De esta manera, los empleados no tendrán que rendirle cuentas a más de un superior. Las organizaciones que permiten el egocentrismo directivo son entornos nada compatibles con la motivación profesional. Por esto, la empresas que son coherentes en el mando, entre los valores y las acciones; entre los hechos y las palabras; tienen profesionales más motivados.

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6. Difusión de puestos y organigramas

Lo ideal es que todos los colaboradores tengan acceso a los documentos que contienen las descripciones de cargo, los organigramas y manuales de comunicación y cultura, informes de metas, etc. Al garantizar su acceso y difusión, los colaboradores sentirán que son parte de una organización transparente con sus procesos y políticas organizacionales.

7. Establecer un límite de mando

Eso quiere decir que debe haber un límite en cuanto al número de empleados que deben dar cuentas a su jefe. Hay que tener en cuenta que ser directivo implica ocuparse de que otros trabajen y a la vez desempeñar el trabajo asignado por un superior.

8. Coordinación

Los resultados obtenidos por la organización son el resultado del aporte realizado por cada una de las áreas. Lograrlo implica una gestión organizacional coordinada entre cada uno de los departamentos. Al final, resulta muy motivador para todos los implicados en el negocio ver su aporte a la consecución en el logro de las metas.

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9. Mantener la continuidad

Una verdadera organización tiene vocación de mantenerse en el tiempo. Por ejemplo, las empresas que agotan sus recursos para obtener beneficios por un lapso corto de tiempo, son organizaciones poco sostenibles y con empleados desmotivados que no ven mayor impacto en el trabajo que desempeñan.

No hace falta invertir cuantiosos recursos en planes de beneficios que no serán aprovechados de la mejor manera por los colaboradores. Los beneficios monetarios no son lo único que funciona para motivar al personal. Esfuerzos simples pueden ser más efectivos a la hora de comprometer a su plantilla para que entreguen lo mejor de sí en el desarrollo de sus funciones.

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