Recursos Humanos

¿Cualquier empleado puede convertirse en un líder?

El liderazgo es un tema fundamental para las organizaciones. Sin embargo, siempre que se habla de esta materia surge el interrogante de si cualquier persona puede convertirse en un líder. Existen conferencias, programas de capacitación y jornadas de coaching que aseguran formar líderes, pero, ¿acaso es el liderazgo una cualidad que se puede concebir siguiendo una sucesión de pasos?

En Acsendo creemos que no es así. Si bien los programas de capacitación pueden ser útiles a la hora de identificar y desarrollar competencias específicas, la experiencia nos ha mostrado que el liderazgo es el resultado de la preparación académica, la experiencia laboral, la integridad personal y la puesta en práctica de técnicas de gestión de personal.

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Hablamos de una vocación que nos motiva a ser mejores. Es el impulso que llevó a Fred Smith, fundador de FedEx, a entregar paquetes durante la noche para llevar a su empresa a la cima del éxito; es la visión que mantuvo a Steve Jobs firme en su anhelo por crear productos innovadores; es la ambición que permitió a Oprah Winfrey consolidar un imperio de comunicaciones.

Para ser un buen líder no hace falta ostentar un cargo directivo, muchos directivos empezaron en cargos operativos, asumiendo el liderazgo como una forma de vida, siendo promotores de buenas prácticas y asumiendo los retos laborales como oportunidades de mejora. Por esta razón, vamos a explicar tres reglas que debe tener en cuenta cualquier persona que quiera desarrollar sus dotes de liderazgo. Veamos:

  1. Cree una comunidad a su alrededor

Los buenos líderes contagian alegría y entusiasmo, a la vez que fomentan un sentimiento positivo de compañerismo en el que los colaboradores se sienten a gusto en la organización. El liderazgo es más que dirigir a otros como subalternos, es una tarea continua en la que se busca que los empleados trabajen alineados con los valores y la cultura de la compañía.

Para lograrlo es necesario mantener relaciones interpersonales abiertas y sinceras y fomentar un espíritu genuino de camaradería en el que se trabaje de manera competitiva con entusiasmo y creatividad. Al final, y sin importar su cargo, un líder se convierte en un promotor de pasiones que motiva a las personas y las ayuda a desarrollar confianza en sus habilidades.

  1. Viva de acuerdo a un código de valores

La mejor forma de enseñar es dando ejemplo. A través de sus acciones, los líderes hacen gala de una integridad personal que siempre abraza la verdad, la perseverancia y la templanza. Son personas que exhiben coherencia con su sistema de valores y que no se amilanan ni pierden los estribos ante las dificultades.

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Son muy pocas las personas que disfrutan trabajar con un alto ejecutivo que derrocha arrogancia y egoísmo. Es cierto que los líderes perfectos no existen, pero un empleado que se empeña en desarrollar un vínculo de confianza con su equipo de trabajo y que hace gala de un carácter honesto, alegre y decidido será mejor apreciado que el jefe por sus compañeros.

  1. El poder desenmascara a la persona

El mal uso del poder permite identificar a los jefes que ejercen un liderazgo negativo. En lugar de conducirse de un modo tiránico, los auténticos líderes demuestran confianza y seguridad. Saben dirigirse a sus colaboradores de un modo cálido y humano y gestionan sus equipos de una manera integral y competitiva.

Un líder que ha aprendido a reconocer sus fortalezas y limitaciones, será consciente de los inconvenientes que le acarrea esa falsa sensación de invencibilidad y prepotencia que caracteriza a muchos profesionales en puestos directivos. Una cosa es estar seguro de uno mismo y otra ser un presuntuoso que cree que nunca falla ni se equivoca.

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Ser un líder no es fácil. En Acsendo he aprendido que se trata de un proceso de enseñanza que tiene lugar todos los días en nuestros puestos de trabajo y en el que cada colaborador tiene algo valioso que enseñarnos para ser mejores profesionales y personas. Son estos aprendizajes los que nos permiten llegar a ser líderes capaces de detectar y aprovechar oportunidades de mejora que nos permitan tener una compañía más productiva e innovadora. 

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