Competencias

El IMD publica su Índice de Competitividad Mundial 2015

El International Institute for Management Development (IMD) de Suiza, una de las escuela de negocios con mayor prestigio en el mundo, publicó su clasificación anual de competitividad mundial. El informe analiza los factores que influyen en las condiciones de los países para hacer negocios e impulsar la productividad y competitividad de sus empresas y su capital humano.

El World Competitiveness Scoreboard 2015 es elaborado por el Centro Mundial de Competitividad del IMD e incluye encuestas a 6234 ejecutivos internacionales y más de 300 variables estadísticas de 61 países, tales como rendimiento económico, eficiencia empresarial, calidad de las infraestructuras y nivel de innovación y adaptabilidad. (Consulte acá la metodología de estudio)

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El listado es liderado por Estados Unidos, mientras que Brasil, Argentina y Venezuela ocupan los últimos lugares. Hong Kong y Singapur escalan posiciones y se ubican segundo y tercero respectivamente, dejando a Suiza en el cuarto lugar. Canadá, Luxemburgo, Noruega, Dinamarca, Suecia y Alemania completan el top 10.

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Nueve de estos países ocupan también el top 10 en el indicador de eficiencia empresarial, que se mide a través de la facilidad y el impulso que dan los países a sus empresas para hacer negocios de manera innovadora, rentable, responsable y sostenible. Este indicador incluye la evaluación de aspectos relacionados con la productividad, tales como el nivel de empleo, la gestión de personas y las actitudes y valores del entorno empresarial.

“La eficiencia empresarial requiere de un mayor nivel de productividad, lo cual está ligado a la capacidad de las organizaciones para ser rentables en el tiempo. Ese es el reto fundamental para todos los países y depende de los esfuerzos estratégicos de sus empresas para aprovechar el potencial de su talento humano y las condiciones externas positivas que impulsen su actividad económica”, explica Arturo Bris, director del Centro Mundial de Competitividad del IMD y encargado de la investigación.

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En cuanto a los países de América Latina, se observa un preocupante patrón de declive. Chile pasa del puesto 31 al 35, Perú del 50 al 54, Argentina del 58 al 59. Venezuela ocupa el último lugar entre los 61 países evaluados y Colombia el 51, Brasil cae del puesto 54 al 56, México avanza del lugar 41 al 39. Con respecto a otras potencias emergentes, Sudáfrica pierde un lugar al pasar del 52 al 53 y China avanza ligeramente al pasar del 23 al 22.

Esta situación, unida a la de los mercados emergentes latinoamericanos, muestra la dificultad para agruparlos a todos en una sola categoría, ya que sus niveles de competitividad y las cuestiones que los afectan son diferentes en cada caso. Mientras China mejora gracias a su mayor inversión en educación y gasto público, Brasil sufre una fuerte caída en su economía y la enorme corrupción afecta su desempeño.

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En el resto de Asia los resultados son mixtos. Malasia pasa del puesto 12 al 14, Tailandia del 29 al 30 e Indonesia del 37 al 42. Taiwán avanza ligeramente del 13 al 11, Corea del Sur del 26 al 25 y Filipinas del 42 al 42. La mayoría de las economías asiáticas han decaído y están afectadas por el envejecimiento de sus infraestructuras, apunta el informe del Centro Mundial de Competitividad del IMD.

La tímida recuperación de Grecia ha hecho que avance siete lugares, del 57 al 50, Emiratos Árabes Unidos pasa del 8 al 12, Alemania baja llamativamente del 6 al 10, un reflejo de su caída en la eficiencia empresarial, pasa del puesto 9 al 16 en ese indicador. Lo mismo que Indonesia, que pasa del lugar 22 al 34 por una fuerte caída en los indicadores de eficiencia del negocio.

En resumen, el estudio mide la efectividad de los países para gestionar, distribuir y mantener sus recursos, renovables y no renovables, y las competencias laborales de su talento humano para facilitar en conjunto la creación de valor a largo plazo.

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Sin duda alguna, la competitividad de los países depende de la productividad de las organizaciones y sus colaboradores y de la forma como las primeras gestionan su talento humano y estimulan su potencial para adaptarse a los retos del mercado global del siglo XXI.

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