Entrevistas

“La felicidad organizacional es poner a las personas en el centro de la organización”: Andrés Ramírez

Hoy hablamos de felicidad organizacional con Andrés Ramírez, profesor de la primera cátedra universitaria de felicidad, clase que dicta en el Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa), la Universidad Sergio Arboleda y la Universidad del Rosario de Bogotá. Andrés es socio de Plurum, una firma consultora que ayuda a las organizaciones a gestionar su talento humano mediante el diseño e implementación de soluciones y estrategias que permitan aumentar el bienestar de los colaboradores.

Acsendo: ¿Qué es la felicidad organizacional?

Andrés Ramírez: Primero hay que hacer una distinción muy clara: una cosa es la felicidad organizacional, que es la decisión de la organización de crear un mejor entorno, y otra cosa es la felicidad en el trabajo, que es mi decisión de disfrutar o no de ese entorno.

Ese mejor entorno inicia con un pago justo y una dignificación del ser humano en todos los procesos de la organización. En últimas, cuando hablamos de felicidad en el trabajo, nuevamente, hacemos referencia a mi decisión de encontrar propósito en lo que hago, de pensar que lo que hago es útil para alguien y que disfruto haciéndolo.

A: ¿Cómo se mide la felicidad en las organizaciones?

A.R.: Nosotros hacemos una medición que consta alrededor de cincuenta preguntas, en donde evaluamos varios factores que son divididos en cuatro dimensiones: uno tiene que ver con mis propias fortalezas, es decir, lo que yo llevo a la organización, mi conocimiento, mi actitud, mi capacidad de enfrentar los retos; otra dimensión tiene que ver con lo que la organización me provee, como la estabilidad, la compensación y el reconocimiento.

La otra dimensión evalúa mis relaciones en el trabajo, es decir, mi capacidad de relacionarme con otros; y el cuarto escenario tiene que ver con la coherencia en el trabajo, relacionada con las emociones y el sentido del propósito. Con esto podemos sacar un único índice de felicidad. Al final, aunque todas estas preguntas tienen un componente subjetivo, la suma de subjetividades te crea algo de objetividad.

A: ¿Qué es Plurum?

A.R.: Plurum es una firma de consultoría enfocada en crear entornos saludables a partir de extraordinarios modelos de compensación. Hoy llevamos cinco años ideando herramientas para que las personas sepan relacionarse de forma saludable en búsqueda de ese objetivo común y de su desarrollo individual, y apoyamos la creación de una cultura organizacional en donde se viva la felicidad. Nos dedicamos a entender a las personas y a crear una propuesta de valor razonable para cada organización.

Hemos tenido el privilegio de implementar modelos de felicidad y hablamos ya de felicidad como una parte integral de la estrategia organizacional porque sin duda hoy tenemos evidencia de su impacto sobre los KPIs. Es decir, una organización que se enfoca en implementar modelos de felicidad, en crear el mejor entorno, unas relaciones más saludables, va a conseguir sus objetivos de negocio de manera sostenible y con mejores resultados. Por algo simple, si te inspiro te vas a conectar, vas a pensar, vas a dar ideas y vas a entregarte. De no hacerlo, yo no podré comprar tu compromiso, tu lealtad, tu pasión y en eso se enfoca un modelo de felicidad.

A: ¿Cuáles son las acciones a implementar para mejorar esas dimensiones en las que identifican falencias?

A.R.: Lo primero es que nosotros no medimos para hacer rankings, de hecho, me parece un atropello decir que una empresa es más feliz que otra. Es como decir que yo soy más feliz que tú o tú eres más feliz que yo. Nosotros medimos para entender, para generar una verdadera transformación y un entendimiento de los equipos mediante una conversación.

Y eso es lo que hacemos, nuestra intervención tiene que ver con ser facilitadores de una conversación. Nos reunimos con los equipos y les preguntamos por las acciones que se comprometen a poner en práctica para que mejoren las cosas. Nos concentramos mucho no necesariamente en todo lo que la organización tiene que cambiar, sino en lo que yo como individuo puedo hacer para que eso mejore.

A: ¿Qué beneficios obtienen las organizaciones al tener empleados felices?

A.R.: Yo estoy convencido de que la única manera de que hoy una empresa sea sostenible es a partir del cuidado de las personas. No se ha entendido mucho, ni muy bien, que en nuestro país la esclavitud ya se acabó. Hoy las nuevas generaciones no quieren un estilo de liderazgo autoritario sino inspirador, hoy quieren un trato digno, que les paguen lo justo por lo que hacen.

No podemos seguir privilegiando los resultados frente a la forma de conseguirlos. Y eso se va a terminar mucho más pronto de lo que imaginamos, entre otras porque hoy por cada dos personas, una es un millennial. Y contrario a lo que muchas miradas dicen, yo creo que es una generación que viene a enseñarnos y a exigirnos propósitos, pago justo e inspiración.

A: ¿Los empleados felices son empleados más productivos?

A.R.: No tengo dudas. Son empleados más productivos y que tienen menores índices de accidentalidad laboral, que se ausentan menos, que se incapacitan menos días y que cuando van a la organización se entregan en lo que hacen porque tienen pasión, porque les gusta lo que hacen, porque tienen un propósito, porque se conectan y no van a trabajar a hacer lo menos posible y a esperar la hora de irse.

Es evidente que alguien que está más comprometido va a ser más productivo, es alguien que estudia, que se preocupa por aprender, que comparte su conocimiento. Alguien feliz cuida del otro, entiende que su éxito no depende del fracaso de los demás, reconoce el trabajo de su equipo y no quiere protagonismo para sí. Es una dinámica distinta, mucho más humana. Por ello, la felicidad organizacional es poner a la persona en el centro de la organización.

A: Una recomendación para los líderes sobre la importancia de tener colaboradores felices

A.R.: Yo no quiero convencer a nadie de que la felicidad organizacional es la única fórmula. Les diría a los líderes que se paren a servir, porque el liderazgo no se mide por el número de personas que se tiene a cargo sino por el número de personas a las que yo sirvo. Y eso significa que yo no necesito cargo para servir.

Si están pensando en el corto plazo, sigan tratando mal la gente y sigan consiguiendo resultados a cualquier precio, pero si están pensando en el largo plazo, en construir algo distinto, sostenible y que perdure en el tiempo, la única forma es la felicidad entendida como la verdadera intención de cuidar a las personas.

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