Productividad

Los 3 errores de las organizaciones que disminuyen la productividad laboral

En muchas organizaciones, especialmente en las que están en un proceso de expansión, existen prácticas, muchas veces sin ser conscientes de ellas, que disminuyen la productividad laboral, afectan el ambiente de trabajo y desmotivan al talento humano en la búsqueda de sus metas.

Para detectar esas prácticas es recomendable realizar una evaluación de clima laboral y de cultura organizacional, las cuales identifican los aspectos en los que se está haciendo una mala gestión y permiten buscar soluciones para hacer una transición adecuada hacía un espacio de trabajo más amigable, productivo, colaborativo y competitivo.

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Esas prácticas nocivas pueden limitar seriamente el cumplimiento de las expectativas de crecimiento que se tienen planeadas y aumentar la rotación de un equipo de trabajo que se siente desmotivado, desorientado y sin responsabilidades asignadas. Estos son los 3 errores más frecuentes que disminuyen seriamente la productividad en una organización.

  1. No transmitir las expectativas

Cuando las compañías alcanzan cierto nivel de crecimiento y posicionamiento, algunos directivos frenan el ritmo y se preguntan: ¿por qué deben seguir trabajando tan duro si ya han cumplido sus expectativas?

Los gerentes que actúan de esa manera han alcanzado el techo de su trabajo, no saben cómo llevar la organización al siguiente nivel y han dejado de pensar en grande. Esto pasa porque puede que ellos prefieran proteger y mantener lo alcanzado antes que asumir nuevos desafíos y establecer expectativas más ambiciosas.

El problema que surge en este punto es la sensación de desmotivación que se apodera del talento humano de la compañía. Cuando todos ven que su propio líder ha decidido frenar el crecimiento y no asumir nuevos desafíos, la responsabilidad y el compromiso caerán, lo cual afectará notablemente la productividad.

Aprenda más acá: Cómo impulsar la motivación laboral en 3 pasos

  1. Falta de cultura, visión y valores

Aunque suene obvio, establecer una misión, visión y un conjunto de valores que conformen una cultura organizacional adecuada es fundamental para lograr el compromiso y la motivación dentro de una organización.

La misión es el núcleo principal del propósito y de la proyección de una organización. Los líderes deben mantener la misión sin importar las circunstancias, positivas o negativas, y asegurarse que siempre esté claro lo que se hace, por qué se hace, para quién se hace y los resultados que se quieren alcanzar.

Los valores hacen referencia a los principios y comportamientos, comunes a todo el equipo de trabajo, que describen la manera cómo se buscan los objetivos y cómo interactúan entre sí. Una falta de ellos genera caos, comportamientos indeseados y prácticas deshonestas que pueden afectar seriamente la imagen pública de la organización.

Encuentre acá: 3 Pasos para establecer una gran cultura organizacional

  1. Sobredimensionar las metas

En el primer punto decíamos que cuando una organización alcanza sus metas y deja de pensar en grande, termina por transmitir una sensación de desmotivación a sus colaboradores y estanca los procesos productivos. Sin embargo, sobredimensionar las metas sin tomar en cuenta la capacidad real de la organización es otro error común que afecta la motivación y el desempeño.

Algunos líderes creen que la estrategia de establecer metas ambiciosas, pero difícilmente alcanzables, es una buena forma de motivar a sus colaboradores. Esta no es una buena idea porque las personas pueden perder el horizonte de su trabajo cuando se dan cuenta que se acaba el tiempo y los recursos a su disposición y no han completado las metas asignadas.

Las metas globales de una compañía y de cada uno de sus colaboradores deben ser concisas, realistas y contar con el tiempo y los recursos necesarios para completarlas. Si los objetivos se alcanzan antes de lo previsto, es recomendable revisarlos y elevarlos para aprovechar el tiempo que queda disponible.

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En conclusión, las organizaciones deben asegurarse de crear una visión, misión y valores que generen una cultura compartida por todos los colaboradores. El papel de los líderes es entender que sus responsabilidades van cambiando durante las diferentes etapas de crecimiento y maduración de la organización.

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El comportamiento de la dirección impacta en el desempeño de sus colaboradores. Un líder capaz de establecer metas reales, fomentar la visión y los valores para crear una cultura organizacional óptima, mantener motivado y ambicioso a su equipo, delegar tareas, comunicarse efectivamente y planificar el futuro tendrá una compañía con un talento humano altamente productivo y comprometido con su trabajo.

 

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