Key Performance Indicators

Los errores más comunes en la ejecución de la estrategia organizacional

En entradas anteriores hemos hecho énfasis en la importancia del Balanced Scorecard como una herramienta o metodología que ayuda a lograr un balance integrado del avance, crecimiento, productividad y competitividad de una organización y que proporciona la información necesaria para definir la dirección que deberá seguir la compañía en el futuro.

Hemos también profundizado en los Key Performance Inidicators (KPIs) como elementos que conforman el Balanced Scorecard y que se establecen de acuerdo a la estrategia de negocio elegida por la organización, la cual es finalmente la hoja de ruta para llevar a cabo el trabajo y lograr las metas corporativas previamente establecidas por la organización.

Una estrategia exitosa debe ser planificada tomando en cuenta todas las variables que inciden en el desempeño de la organización y debe estar en capacidad de comunicarse e integrarse con todos los departamentos y colaboradores de la compañía.

Por esta razón, hoy vamos a hablar acerca de los errores más comunes que se cometen a la hora de poner en práctica los planes estratégicos. Estos errores se convierten en un problema puesto que obstaculizan la consecución de los objetivos corporativos. Veamos:

1. La estrategia no es clara:

Los planes de ejecución deben ser difundidos con un lenguaje simple y directo y deben asignar las tareas puntuales que debe cumplir cada uno de los colaboradores de la organización. El éxito de la difusión total de la estrategia en la compañía depende de los canales de comunicación internos, los cuales deben estar en capacidad de transmitir la información con precisión y claridad, cualquier duda por parte de los empleados debe ser atendida para evitar malentendidos.

2. La estrategia no incluye a toda la plantilla:

La estrategia seleccionada para desarrollar el trabajo de la compañía debe empezar por integrar a todos los colaboradores de la compañía, sin importar el rol estratégico ni el cargo que desempeñen. Cada empleado está en la empresa para cumplir una función y por lo tanto debe estar incluido en la estrategia y tener asignadas las tareas específicas que va a cumplir para que toda la plantilla en conjunto pueda conseguir los objetivos trazados por la compañía.

3. La dirección no se involucra en la ejecución:

La alta dirección de la organización es clave para ejecutar correctamente la estrategia de la compañía. Los colaboradores y mandos medios necesitan estar respaldados por la dirección y tener muy claro que el éxito del trabajo depende no únicamente de ellos sino de todos los integrantes de la compañía. El acompañamiento y supervisión de la dirección proporciona confianza a la plantilla y ayuda a detectar y corregir errores sobre la marcha.

4. El tiempo de ejecución es insuficiente:

La ejecución de la estrategia debe contar con un tiempo prudente y adecuado para que produzca resultados medibles. La organización debe permitir y comunicar a la plantilla la duración del periodo de tiempo establecido para cumplir con los objetivos de la compañía y no presionarlos para que cumplan con sus metas antes de ese tiempo. Si se trabaja a marcha forzada, la estrategia no va a producir los resultados que se esperan, la paciencia es clave en este aspecto.

5. No se hace seguimiento ni rendición de cuentas:

Cuando la compañía pone en marcha la estrategia, es indispensable ejecutar paralelamente un proceso de seguimiento para detectar los errores, fortalezas y problemas que se están presentando en tiempo real. No debe esperarse únicamente al final del proceso para recibir los resultados, debe hacerse un acompañamiento permanente a la ejecución y al final un encuentro para que los encargados de cada departamento rindan cuentas acerca de su desempeño y de los objetivos alcanzados.

Como podemos ver, el éxito de una estrategia organizacional depende primero de su proceso de planificación y segundo de su sistema de ejecución. La claridad para comunicarla, la inclusión de toda la plantilla, la asignación de periodos de tiempo adecuados, el acompañamiento por parte dela dirección, el seguimiento permanente y la rendición final de cuentas son las claves para alcanzar con efectividad las metas y objetivos que persigue la compañía.

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