Key Performance Indicators

¿Qué son los Key Performance Indicators (KPI)?

Los Key Performance Indicators (KPI), en español Indicadores Clave de Desempeño, son empleados para medir los niveles de desempeño de los procesos en las organizaciones. Los KPI se centran en la forma cómo se realizan las tareas para completar los procesos y en su rendimiento y evolución, de tal manera que los objetivos previamente planteados en la compañía puedan alcanzarse a tiempo.

Los Key Performance Indicators son básicamente métricas que se usan en la organización para cuantificar los objetivos corporativos, los cuales se convierten en el reflejo de la productividad y el rendimiento reales de la compañía.

El objetivo principal de los KPI es obtener el diagnóstico preciso del rendimiento y evolución de los procesos productivos de la compañía, lo cual va a permitir establecer las acciones que se deben aplicar para optimizar la consecución de las metas y objetivos de la compañía.

Los KPI están directamente ligados al Balanced Scorecard. Por esta razón, los KPI se establecen de acuerdo a la estrategia de negocio seleccionada por la compañía para llevar adelante sus procesos y a los objetivos y metas que quiera conseguir. Por esta razón, al monitorizar los KPI lo que se está haciendo es monitorizar directamente la actividad y desempeño real del negocio de la compañía.

Los KPI permiten integrar a todos los colaboradores de la organización, sin importar el nivel estratégico que cumplen, para que en conjunto puedan conseguir los objetivos trazados por la compañía. Funcionan como un recurso de comunicación ágil para que la dirección le pueda transmitir la visión, misión, estrategia y objetivos a toda la plantilla que conforma la empresa.

En términos prácticos, cada KPI actúa como un indicador para que la organización obtenga la información precisa acerca de la manera cómo se están realizando los procesos de la compañía, del rendimiento de los mismos y de la línea de acción futura que deberá tomar la empresa para alcanzar con mayor eficiencia sus metas y objetivos.

Un KPI que funcione con efectividad debería cumplir con las siguientes características en particular:

1. Ser entendible y claro en todos los niveles de la organización.

2. Reflejar el objetivo que persigue la compañía.

3. Estar definido por los directivos de la empresa.

4. Basarse en datos reales, nunca ficticios.

Como podemos verlo, los KPI reducen el tamaño y complejidad que suponen medir el desempeño general de una organización a un conjunto preciso de indicadores clave para entender y controlar más fácilmente la situación.

Los KPI suelen estar asociados a la cuantificación de la actividad de la compañía y producen un panorama objetivo y balanceado de la realidad de la empresa. Esto se hace fácil cuando hablamos de cosas fácilmente cuantificables como las ventas, las ganancias, las perdidas, la cantidad de producción, el número de procesos y la cantidad de visitas al sitio web de la compañía, por ejemplo.

Sin embargo, hay otros aspectos en el día a día de la organización que van más allá de los números. Cosas como la relación con los clientes, la imagen y reputación de la marca, la prestación y el soporte de los servicios y productos o la cultura organizacional que se vive en la empresa no son tan fáciles de medir numéricamente. Los KPI funcionan como vehículos para organizar también ese tipo de información y estar en capacidad de cuantificar su rendimiento y mejoramiento.

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