Productividad

Servicio y empatía: dos valores necesarios en su organización

La pasión por el servicio y la empatía son dos valores que deberían promoverse dentro de cualquier organización. Son valores positivos que pueden trascender a reflejarse de manera cíclica en la vida laboral y en la vida profesional, fomentando la construcción de una cultura organizacional basada en relaciones interpersonales positivas, proactividad, colaboración y noción de trabajar “la milla extra” en equipo.

Generalmente pedimos a nuestros colaboradores que se formen en habilidades de servicio y empatía para el cliente externo pues esto trae beneficios en ventas, imagen, mercadeo, entre otros. La propuesta esta vez es ver los beneficios de cultivar estas habilidades para la interacción con el cliente interno, es decir con los demás compañeros de trabajo, independientemente del área o cargo que ejerzan.

Primero, vamos a tener en cuenta por qué es importante ser servicial con las personas con quienes trabajamos. Al igual que comprendemos que no hay negocio que sobreviva si el cliente no siente interés por parte del colaborador en resolver sus dudas y ayudar en la construcción de soluciones para sus problemas, debemos entender que no hay empresa que se desarrolle exitosamente si los colaboradores no sienten un ambiente de colaboración y trabajo en equipo, pues no van a sentir motivación para seguir vinculados en la empresa, sacando el salario de la ecuación.

Lea también: 4 consejos para retener su talento humano

El ser servicial implica entender las diferentes áreas de la organización como parte de mi equipo de trabajo, aunque no se conecten directamente con mi día a día laboral. Esto implica estar disponibles para aportar a la solución de problemas, desde escuchar a un compañero hacer su presentación antes de una reunión importante y dar feedback, así no sea un tema de interés, hasta ayudar a resolver un sencillo problema de Excel a un compañero que está en proceso de formación.

Ambas acciones demandan una cantidad distinta de tiempo y esfuerzo, pero ayudan a formar una cadena de favores y la persona que sintió el apoyo desinteresado de aquel compañero de trabajo se sentirá motivado a ayudar a otra cuando sea necesario.

La actitud de servicio implica la observación de necesidades del otro y el auto-reconocimiento para saber desde las habilidades y conocimientos propios cómo puedo ayudar, sin que me sea solicitado personalmente ni descuidar mis responsabilidades, a mis demás compañeros de trabajo para optimizar las actividades laborales y mantener la motivación desde el trabajo en equipo. En este punto, entra a jugar la proactividad, destacada por la habilidad de realizar distintas actividades en pro de un objetivo sin que sea solicitado paso a paso.

Puede interesarle: Tres consejos para fomentar una cultura de reconocimiento en su empresa.

Además, los colaboradores serviciales se empoderan y tienden a organizarse de manera tal que puedan cumplir con sus tareas y ayudar en la ejecución de otras, optimizando tiempo, ayudando al aprendizaje, perfeccionando tareas y procesos, motivando y construyendo cultura.  Cuando el servicio hace parte de la cultura organizacional, es posible generar sinergia en las acciones de los colaboradores, las áreas y la organización en sí, lo cual se va a traducir en un trabajo en equipo conectado en pro de los objetivos organizacionales.

Ahora bien, en este punto entra la carta de la empatía. La empatía se entiende como la habilidad cognitiva que podemos generar los seres humanos para entender emocional y racionalmente la situación ajena. Al poder comprender en su totalidad la situación ajena desde la percepción del otro, sin olvidar la posición propia, se generan bases positivas para el relacionamiento humano.

Vea: La inteligencia emocional: factor clave en el liderazgo

La empatía construye una cultura altruista positiva pues sirve para atenuar las actitudes de naturaleza egoísta o competitiva. Al comprender la situación de los demás compañeros de trabajo, se promueven acciones colaborativas si hay problemas, motivadoras si hay logros y de apoyo si hay dificultades. De nuevo, es una habilidad blanda que aunque no sea fácil de encontrar, de una manera genuina puede formarse.

Para formar una cultura empática es muy importante construir bases de relacionamiento desde la comunicación constructiva y positiva. La comunicación debe ser siempre en pro de entender que existen distintas posiciones frente a un problema, pero debe haber apertura para escuchar las demás posiciones y priorizar el bienestar del más afectado. Por otra parte, debe construirse una dinámica de búsqueda de soluciones a los problemas y no problemas a las soluciones para aportar también a la proactividad del equipo.

Lea también: 7 consejos para mejorar la comunicación de un líder.

Finalmente, se juntan el sentido servicial con la empatía para construir desde la base de la cultura organizacional la formación de dos habilidades blandas que van a aportar al alineamiento de los colaboradores no solo con los objetivos organizacionales sino con las actividades de cada uno de ellos. Estos valores permiten que la fuerza del equipo pase de ser un conjunto de varios individuos a una fuerza de un todo único en constante sinergia y colaboración.

Evalúe el desempeño de su equipo fácilmente y aumente la productividad y la retención de talentos en su organización

Artículos Relacionados