3 Ideas para impulsar el autodesarrollo y el liderazgo personal en la empresa

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Hoy es imprescindible aprender y actualizarnos constantemente en nuestros trabajos. Así las empresas cierran la brecha entre las habilidades que se enseñan en las universidades y las que requieren, y los empleados avanzamos en nuestra carrera. ¿Pero cómo lograr esto? 

Esta decisión implica el deseo de aprender nuevas herramientas y conocimientos por parte del personal, la voluntad de los jefes de ayudar y dar retroalimentación y el acompañamiento del área de Talento Humano.

Sin embargo, crear una cultura de autoevaluación y autodesarrollo es un desafío para muchas empresas. Esta resistencia se debe a que: 

  • Gastamos más energía 
  • No hay apoyo de la gerencia 
  • Tenemos temor al cambio 
  • Apego a la historia de la empresa 
  • Rasgos de personalidad individual 

Salir de la jornada laboral para seguir estudiando implica energía, así como tiempo y esfuerzo. Convencer de esto al personal no es fácil, más aún si temen a los retos que trae cambiar o están acostumbrados a su rol en la empresa. 

¿Qué es una estrategia de autodesarrollo?

Se entiende el autodesarrollo como esa iniciativa propia de aprender nuevos conocimientos y herramientas para así desarrollar nuevas competencias que aplicar en nuestra carrera y en la vida diaria. 

Hablamos de todas las acciones en las que decides qué, cómo, cuándo y dónde quieres desarrollar tus habilidades para ser un mejor profesional o persona. ¿Recuerdas ese reciente curso para aprender inglés al que te inscribiste? Bueno, ese es un ejemplo común de ese tipo de acciones. 

3 Estrategias de autodesarrollo profesional y liderazgo personal 

Nos hemos dado cuenta trabajando con empresas de todo Latinoamérica que cuando se logra la motivación del personal y el respaldo de los gerentes, suelen estancarse en una zona gris donde no sucede nada. Los jefes no saben por dónde empezar y los trabajadores pierden la iniciativa al poco tiempo. Hay que evitar a toca costa este punto. 

El autodesarrollo debe ser un proceso continuo y ordenado en distintas fases. Así que lo mejor para el autodesarrollo profesional es pensar en una estrategia desde el Ser, el Saber y el Hacer para que aprendas a mejorar tus habilidades por iniciativa propia.

1. Empezar por el autoconocimiento 

Comúnmente, cuando sentimos la necesidad de aprender acudimos a nuestros jefes inmediatos o al departamento de RRHH para que nos aconsejen. Es una gran idea, pues son las personas con las que trabajamos quienes saben en qué habilidades deberíamos concentrarnos, aunque se trata sobre todo de un ejercicio de introspección. 

Tip: Si te dicen críticas, no las tomes a título personal. Solo te están ayudando a mejorar. 

Si conoces qué es aquello que debes mejorar o lo que anhelas lograr, será mucho más fácil orientar el proceso de autodesarrollo. Según la teoría del cambio autodirigido, los adultos cambian sus comportamientos cuando: 

  1. Hay insatisfacción con una condición actual
  2. Hay una claridad acerca de la condición deseada
  3. Hay claridad de qué hacer para poder pasar de la condición actual a la deseada

Ejemplo: 

Si quieres mejorar el resultado de la evaluación de competencias o metas, si tu líder te pide aprender algo nuevo o notas que empiezan a pedir nuevas habilidades en las ofertas de trabajo de tu área, entonces ya tienes insumos para identificar tus objetivos de desarrollo

La idea de esta primera fase es determinar qué se quiere lograr, revisando que esté alineado con tu trabajo actual y las necesidades de la empresa. Esas clases de arpa aún pueden esperar 😉. 

Recomendamos: 3 Ideas para identificar tus competencias laborales

2. Definir un Plan de Desarrollo 

Ahora que conoces lo que quieres lograr, es momento de establecer cómo hacerlo. Esto lo puedes hacer de forma individual o involucrando a tu supervisor y al área de RRHH

Con ellos puedes acordar, por decir algo, que en un plazo de 6 meses vas a certificarte en nivel B1 de inglés o desarrollarás un proyecto para disminuir tiempos de producción. En algunas compañías cuentan con bibliotecas de actividades para definir qué acciones tomar. Pregunta en tu empresa si cuentan con algún material así. 

Luego podrás empezar a ordenar la información en un Plan Individual de Desarrollo (PID). Una metodología en la que se establecen las acciones que una persona debe cumplir en un sencillo formato. Este es un ejemplo de cómo se organizan las actividades en un PID: 

Esta es una de las metodologías que más sirven para formalizar un plan de autodesarrollo. Puedes inclusive ordenar el documento como iniciativa tuya. Escoger las actividades no es fácil, sé que lo pensaste, pero puedes usar la metodología 70-20-10 para esto. Además existen otros métodos y técnicas para cerrar brechas de competencias. 

Te puede interesar: Plantilla para crear un Plan de Desarrollo 

3. Seguir, reconocer y retroalimentar 

Lo ideal es que las actividades del PID se integren con el modo de vida, para ello debe haber involucramiento del jefe y garantizar que las acciones se mantengan en el tiempo.

Aquí es donde empieza a notarse la diferencia entre cumplir con el plan solo o hacerlo con tu jefe y el equipo. Cuando empezamos a aprender algo rápidamente podemos desmotivarnos y abandonar por no ver resultados en el corto plazo, pero al sentir la supervisión de alguien más tendremos que ser responsables y cumplir con las actividades. 

Es clave hacer seguimientos semanales o mensuales para evaluar el progreso de las actividades. Para hacer más fluido el proceso, puedes dar Feedback en tiempo real y reconocer a los empleados desde un solo lugar con un software especializado.

Equilibrio entre autonomía y control 

Hemos estado hablando de autodesarrollo como una iniciativa que surge de la persona, pero aparece la pregunta, ¿pueden las empresas desarrollar una cultura que motive a los empleados a aprender sin que sea un programa de formación?

Es posible. Bosch, Ford y Toyota han combinado ambos enfoques y tienen programas de aprendizaje, así como cursos masivos online. Lo que permite al empleado escoger y a los líderes de equipo orientar estas acciones en el corto plazo. 

Todo esto se facilita teniendo un sistema en el que subir los planes, hacer seguimientos y generar reportes de resultados. Además se puede complementar con otra información del personal relacionada con el desempeño, el clima y la cultura. 

Permitiendo al área de Talento Humano tener un impacto estratégico en toda la organización desde un solo sistema que optimice sus programas. 

Si, apostar por el autodesarrollo facilita el crecimiento profesional y la satisfacción de los colaboradores con las compañías. Sin embargo, esto implica algo más que unas guías bien elaboradas y unos directivos comprometidos y dispuestos a apoyar y ayudar, requiere también unos actores con un perfil determinado, de tener autodisciplina, organización, autocrítica, constancia y ganas de superarse.

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