Productividad

4 Consejos para realizar un proceso de retroalimentación constructivo

En una entrada anterior hablábamos acerca de la retroalimentación y la definíamos como el proceso comunicativo basado en resultados que permite brindar a los empleados la información necesaria para realizar los cambios adecuados para mejorar sus debilidades y consolidar sus fortalezas laborales.

Un proceso de retroalimentación bien diseñado implica que los encargados de realizarlo le comuniquen a los empleados de una manera constructiva y amable las debilidades y fortalezas que han identificado en el desempeño de sus funciones, de tal manera que esas debilidades se conviertan en oportunidades de mejora y que se logre el crecimiento tanto laboral como personal de los colaboradores.

Sin embargo, pese a la importancia de implementar la retroalimentación como una práctica que genera satisfacción y confianza en la plantilla, muchos de los directores en las organizaciones no saben cómo hacerlo correctamente y suelen presentar dificultades para comunicarse con sus empleados.

Los encargados de realizar el proceso deben entender que las empresas están conformadas por personas con cualidades y criterios muy diferentes y que por esta razón la habilidad para realizar constructiva y respetuosamente las críticas y elogios es vital para incrementar la productividad de la organización y para contribuir a mejorar notablemente el desempeño laboral de los colaboradores.

Estos son 4 consejos para realizar un proceso de retroalimentación amable y constructivo:

1. Reconocer el esfuerzo:

Reconocer el esfuerzo y el trabajo bien realizado por parte de los colaboradores es clave para realizar un proceso de retroalimentación óptimo. En ocasiones los jefes olvidan reconocer las cosas buenas de sus empleados y se enfocan únicamente en sus errores o debilidades. El reconocimiento de las tareas bien realizadas es vital para que la plantilla se mantenga motivada y satisfecha con su trabajo.

2. Manejar el lenguaje:

Dirigirse al empleado con la dignidad y el respeto que se merece es la base de un proceso de retroalimentación productivo. Evite realizar críticas que parezcan ataques a los colaboradores y deje de lado cualquier problema o asunto personal que tenga con la plantilla, recuerde no mezclar esos asuntos con los laborales. Discutir con altura los temas que causen diferencias con los empleados y escucharlos atentamente hará que se sientan valorados y que entiendan que se puede llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes.

Evalúe el clima laboral de su organización preguntando a quienes mejor lo conocen: sus colaboradores!

3. Permitir el debate:

Es importante que el encargado de realizar la retroalimentación admita cuando no está entendiendo la manera como un colaborador está realizando su trabajo, por ejemplo cuando no comprende las razones para cambiar su forma de realizar las tareas o los motivos por los cuales no está cumpliendo con sus metas, y se lo comunique directamente. Es necesario abrir el debate y comunicarle al empleado que no estamos de acuerdo con su proceder para que él pueda exponer sus argumentos y finalmente se llegue a un consenso de cara a mejorar la productividad tanto de la empresa como del colaborador.

4. Ser sensatos:

No es recomendable que simplemente exijamos a los colaboradores arreglar algo que no está funcionando, lo ideal sería que tanto el jefe como el empleado se sienten a revisar cuidadosamente las causas del error y las posibilidades para solucionarlo. Cuando la retroalimentación se realiza con criterio y sensatez, el empleado va a comprender sus errores y sabrá que debe hacer para evitar cometerlos de nuevo en el futuro. La clave es no quedarse únicamente en resolver los problemas, sino en entender cómo evitar los futuros inconvenientes.

El proceso de retroalimentación realizado cuidadosamente brinda confianza y genera satisfacción en la plantilla que se siente valorada y entiende que es parte fundamental en el proceso productivo de la compañía.

Los jefes que se encarguen de dar la retroalimentación a sus colaboradores deben hacerlo con el mayor respeto y calidad para que su imagen refleje un alto perfil de credibilidad entre la plantilla y permita mantener un clima laboral positivo, productivo y satisfactorio al interior de la organización.

Evalúe el desempeño de su equipo fácilmente y aumente la productividad y la retención de talentos en su organización

Artículos Relacionados