Productividad

4 Pequeños hábitos diarios que duplicarán su energía y productividad

Son muchos los elementos que están asociados con los niveles altos de productividad, si le pregunta a cualquier persona sobre cómo ser productivo, lo más probable es que reciba un enorme número de respuestas y consejos diferentes.

Pero el secreto de una productividad efectiva y sostenida en el tiempo está en el estado de ánimo, en los niveles de energía y la capacidad de enfocarnos en las cosas realmente importantes que debemos hacer.

Sin energía y enfoque es imposible convertirnos en nuestra versión más productiva. Para que esos dos elementos se disparen en nuestro día a día no es necesario complicarse demasiado.

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En un mundo obsesionado con la productividad y competitividad laboral, la implementación de estos cinco pequeños hábitos en su rutina diaria marcará la diferencia y lo pondrán en el camino correcto. Veamos:

  1. Dormir y despertar en el mismo horario

En un esfuerzo por lograr más, muchas personas se ven tentados a dejar de dormir el tiempo adecuado. Adoptar este estilo de vida es totalmente contraproducente. Mientras descansan, las personas no sólo se están recuperando de sus actividades diarias, sino que también están consolidando lo que aprendieron en el día y convirtiendo la nueva información en conocimiento a largo plazo.

El hábito que mejores resultados produce en el día a día es dormir y despertar todos los días en el mismo horario aproximado. Una o dos horas de sueño perdido causan estragos en la productividad y en los niveles de energía, por ello ir a dormir temprano y despertar con el tiempo suficiente para hacer todas las actividades antes de comenzar el día es clave para mantenerse activo toda la jornada.

  1. Programar la agenda y los momentos del día

Es necesario entrar en un estado mental de completa concentración para abordar y completar a tiempo la tarea en cuestión. Un truco que juega fuertemente en el cerebro es ponerles un nombre a las sesiones de trabajo, es decir: darle nombre a cada tarea y asignarles objetivos específicos, duración e importancia.

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Si lo pensamos bien, todo el tiempo estamos desempeñando numerosos roles y personajes en nuestra vida cotidiana. ¿Por qué no llevar ese espíritu a nuestro trabajo? En lugar de pensar que textos hay que escribir para mañana, crear un personaje de escritor y una misión especifica para esa escritura es una forma más divertida de hacerlo y de aumentar la productividad.

  1. Alimentos e hidratación de calidad antes del café

Nuestro cuerpo no llegará muy lejos sin combustible y no tendrá un alto rendimiento si no cuenta con nutrientes de calidad. Pero eso no significa solamente consumir alimentos de calidad y alto valor nutricional, también exige tomar la cantidad de agua adecuada. Antes de consumir bebidas como té y café, es recomendable hidratarse con agua mineral.

Estar deshidratado en tan sólo un 1% puede llevar a una disminución en el estado de animo y a una reducción notable de las capacidades cognitivas y de la productividad. Por ello es que muchas personas mantienen un recipiente recargable con agua durante todo el día en su puesto de trabajo para asegurarse de tener su hidratación en los niveles adecuados.

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  1. Tomar pequeños descansos para revitalizarnos

Aunque refrescarse y hacer pausas puede ser diferente para cada persona, lo más importante es desconectarse del trabajo periódicamente y eliminar el estrés existente como consecuencia del esfuerzo y la concentración. Durante este tiempo es ideal caminar en un parque, respirar aire puro, comer algo saludable, reírse y tener pensamientos inspiradores.

Algunas personas toman este tipo de pausas cada media hora, pero muchas otras prefieren sesiones de trabajo más largas y luego hacer un descanso reparador de unos 15 minutos. La clave para encontrar el ritmo adecuado es experimentar hasta encontrar horarios que equilibren la concentración y la productividad con el descanso necesario para continuar enfocados en la tarea.

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Si lo que necesitamos para sentirnos mejor es tener más energía y ser más productivos en nuestro día a día laboral, debemos empezar por abordar los pequeños hábitos más cotidianos e implementar los consejos que hemos descrito anteriormente en nuestra rutina diaria antes de agregar cambios más complejos a nuestra vida.

Empezar por lo básico es lo más recomendable para obtener pequeñas esas victorias que nos motiven a seguir esforzándonos y alcanzar nuestros objetivos finales.

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