Productividad

4 Situaciones invisibles que podrían estar afectando tu productividad

Los niveles de productividad en una organización están mediados por un gran número de factores que muchas veces parecen convertirse en un rompecabezas indescifrable. Todos sabemos que pasar 5 horas diarias en redes sociales, ver series o películas en la oficina y pasar la tarde alimentando rumores no son las mejores ideas para mantener una productividad adecuada.

Y aunque este tipo de malos hábitos dominan las conversaciones sobre productividad en las organizaciones, hace unos días publicábamos un artículo sobre esto, existen una serie de problemas ocultos mucho más profundos y peligrosos que pueden causar verdaderos estragos en la productividad de la organización y en el bienestar y calidad de vida de los colaboradores.

Si en su organización ya se ha controlado la adicción a las redes sociales, reducido la cantidad de reuniones, eliminado la dependencia del correo electrónico, descartado la multitarea y el aplazamiento de las tareas difíciles, pero aún persiste la falta de productividad y el bajo rendimiento, considere si algunas de estas 4 situaciones ocultas podrían ser las culpables.

  1. Baja autoestima

Cuando hablamos de productividad, la mayoría de las discusiones se centran en las acciones que realizamos en el día a día, es decir en averiguar con cuáles costumbres estamos desperdiciando el tiempo.

Pero casi nunca se presta atención al estado del bienestar mental y emocional de los colaboradores, que es finalmente lo que nos motiva a entregar nuestro mejor esfuerzo en el trabajo.

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La baja autoestima, que puede ser causada por conflictos laborales, familiares o problemas personales, afecta directamente la motivación con las cosas que debemos hacer a diario y reduce notablemente la calidad del trabajo.

Por ello, los líderes deben abordar el problema antes que afecte el desempeño y mantenerse al tanto del estado de animo de sus colaboradores y brindarles la ayuda y confianza necesarias para superar este tipo de situaciones, que son tan comunes como invisibles.

  1. Problemas familiares

Nuestra cultura tiene a hablar siempre sobre la separación entre la vida laboral y la personal, lo que implica que nuestras vidas familiares dejan de ser relevantes en el momento en que entramos a la oficina. Pero, por supuesto, así no es como funcionamos los seres humanos.

Si estamos teniendo problemas en nuestro hogar, trasladamos ese estrés e intranquilidad a nuestro lugar de trabajo, impactando negativamente el clima laboral y reduciendo notablemente nuestra productividad.

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Una investigación sugiere que el divorcio de un empleado les cuesta a las compañías estadounidenses miles de dólares en perdida de productividad como resultado de tasas más altas de absentismo, ansiedad, desmotivación y depresión.

Si un colaborador está lidiando con problemas en el hogar y su líder se entera de la situación, la mejor forma de abordar el problema no es simplemente tolerándolo y exigiendo mayor esfuerzo, sino brindándole el apoyo emocional necesario y poniendo a su disposición un especialista que pueda ayudarle a retomar paulatinamente sus rutinas normales.

  1. Estrés y ansiedad

El estrés es una de las enfermedades más comunes del siglo XXI, daña la salud mental y física de las personas y disminuye drásticamente su calidad de vida. Además de esto, el estrés y la ansiedad bajan el rendimiento laboral, afectan las relaciones con los compañeros y reducen notablemente la calidad del trabajo de quienes los padecen.

No importan las causas ni si las condiciones son agudas o crónicas, lo fundamental es detectar estos problemas a tiempo y buscar los recursos para gestionarlos de manera efectiva. Para lidiar con la ansiedad, lo primero que debe hacerse es dejar de fingir que estamos bien y avanzar como si nada estuviera pasando.

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No debemos tener vergüenza por comentar la situación con nuestros jefes o colegas de confianza en la oficina. Este es el mejor camino para identificar las causas del problema y atacarlo de la forma más adecuada posible, ya sea con la ayuda de un profesional o con los consejos de nuestros compañeros.

  1. Falta de sueño

Miles de estudios científicos han demostrado el impacto directo en la productividad que tiene el hecho de no dormir lo suficiente cada día. Muchas personas creen que una o dos tazas de café en la mañana compensarán esa hora de sueño que perdieron la noche anterior, nada más equivocado que eso.

Un estudio encontró que solo con dejar de dormir 16 minutos se puede perder la capacidad para mantenernos enfocados en nuestras tareas. Por supuesto que estas consecuencias aumentan proporcionalmente cuando dejamos de dormir regularmente menos de las 7 a 9 horas recomendadas cada noche.

Un sueño reparador y de calidad es vital para mantener una óptima salud física y mental. Una buena noche de descanso tiene relación directa con la capacidad de una persona para trabajar bajo presión, tomar decisiones importantes y pensar con claridad.

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Es posible que estos 4 problemas no sean tan fáciles de resolver como dejar la adicción por las redes sociales, los likes en Instagram o aprender a consultar menos el correo electrónico. Pero es tan importante abordarlos profesionalmente que si no lo hacemos podemos poner en juego la salud y el bienestar de quienes los estén sufriendo.

Evalúe el clima laboral, identifique problemas ocultos y aumente la retención de los mejores talentos en su organización

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