Recursos Humanos

5 Pasos para resolver conflictos laborales en su organización

Cuando se construye un equipo de trabajo, es inevitable que la convivencia diaria entre las diferentes personalidades que lo conforman en algún punto pueda derivar en la aparición de conflictos laborales.  

Las diferencias en el espacio laboral son normales, de hecho, es sano que eso suceda siempre y cuando este tipo de situaciones se manejan correctamente y se conviertan en oportunidades de mejora, sin dejar de lado los aspectos emocionales de los involucrados.

Los conflictos laborales pueden ocurrir de varias maneras: entre dos colaboradores, entre equipos de trabajo o entre los líderes y los miembros del equipo que manejan. Por difícil que se torne la situación, siempre es posible resolverla y aprovechar para aprender de esta y convertirla en una oportunidad de mejora.

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Desde nuestra experiencia, hemos aprendido a manejar los conflictos entre nuestros colaboradores de la forma más constructiva posible y hoy queremos compartirles los 5 pasos para hacerlo en sus organizaciones. Veamos:

  1. Aceptar el problema

Cuando surjan conflictos laborales, no deben evitarse o fingir que no ha pasado nada. A medida que pasa el tiempo, la tensión irá en aumento y el problema solo empeorará. Lo recomendable es asumir el problema de inmediato, antes que escale y las malas sensaciones que provoca se integren al trabajo diario de los involucrados.

Si descubre que existe un conflicto entre los colaboradores, anímelos a encontrar una manera de resolverlo. Si se desarrolla un conflicto entre equipos, es un buen momento para mejorar la comunicación entre departamentos. Si como líder tiene una diferencia con uno de sus colaboradores, soluciónelo personalmente y en privado.

  1. Reunir a las partes

Después de identificar el problema, se debe establecer una hora y lugar adecuados para hablar durante el tiempo que sea necesario hasta encontrar la solución sin interrupciones externas. Recuerde, ese no es el momento de permitir ataques o encontrar culpables. Los involucrados deben concentrarse en el problema, no en sus opiniones sobre las otras personas.

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Cuando se reúnan, cada persona debe tener el tiempo adecuado para decir lo que cree que la otra parte necesita escuchar. Como líder, no debe permitir que alguna persona monopolice la conversación o controle el tema. Cada involucrado debe hablar sobre los desacuerdos y sobre cómo se siente con la situación.

  1. Escuchar atentamente

Es esencial prestar toda su atención a la persona que está hablando y no interrumpirla ni permitir que los otros involucrados lo hagan. Como líder debe asegurarse de recibir los mensajes que sus colaboradores quieren enviar, por ello es recomendable repetir y reformular, si es necesario, lo que se ha escuchado para comprender mejor los argumentos.

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Se deben hacer preguntas aclaratorias, si es necesario, y repasar las ideas centrales para entender las frustraciones de cada colaborador. Saber escuchar es una práctica vital para el éxito de cualquier proceso de resolución de conflictos laborales, por ello se debe prestar atención, fomentar el respeto en la conversación y sopesar los argumentos para tomar la mejor decisión.

  1. Llegar a un acuerdo

La conversación siempre se enfocará principalmente en los desacuerdos, pero la solución solo es posible cuando se encuentren los puntos de acuerdo existentes. Esto se logra tomando en cuenta también los aspectos positivos en lugar de solamente los negativos. Buscar el acuerdo demuestra la disposición para encontrar puntos en común y construir una relación en torno a esa confianza generada.

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Para encontrar esos acuerdos, como líder puede compartir ejemplos anteriores y explicar sus puntos de vista para que los involucrados puedan ampliar su panorama. Por ejemplo, si no está de acuerdo con la nueva estrategia de ventas, pueden compartir lo que les gustó de la idea de la otra persona o generar motivación para trabajar mejor en equipo.

  1. Orientar la reunión

El líder de los involucrados siempre debe mediar en los conflictos laborales para proporcionar orientación y encontrar una solución más rápida y ponderada. Nunca debe tomar partido por alguno de sus colaboradores y debe entender que está involucrado en la situación solamente para ayudarlos a resolver el problema.

Es probable que el líder deba guiar la conversación y, si los ánimos se exacerban, debe redirigir el tema para que sus colaboradores vuelvan a enfocarse en la diferencia real. Al encontrar la solución que beneficie a todas las partes, debe resaltar los aspectos positivos del proceso y sugerir las acciones recomendadas para tomar acción después de la reunión.

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Cada conflicto necesita una solución clara y precisa que tenga en cuenta los puntos de vista y los sentimientos heridos de cada uno de los involucrados.

Por ello, al final de la reunión siempre se deben pedir las disculpas respectivas y comprometerse a superar la situación, aprender de ella y propiciar las condiciones para que no se vaya a repetir.

Evalúe el clima laboral, identifique conflictos potenciales y aumente la retención de los mejores talentos en su organización

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