Productividad

¿Cómo empezar a mejorar la productividad laboral en 2019?

El comienzo de un nuevo año trae consigo una oportunidad ideal para revisar nuestros hábitos laborales e identificar las oportunidades de mejora que podemos aprovechar para optimizar nuestros niveles de productividad y mejorar los resultados que debemos entregar a corto, mediano y largo plazo.

Antes que nada, debemos pensar en objetivos SMART y dejar de lado las metas inalcanzables que no vamos a poder cumplir de ninguna manera. Para empezar, debemos saber cuáles son los hábitos y tareas que realmente podamos medir y controlar. Aunque el año nuevo significa una renovación total para muchas personas, las metas demasiado ambiciosas nacen prácticamente condenadas a fracasar.

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Por ello, el psicoterapeuta norteamericano Jonathan Alpert, es su reciente libro Be Fearless: Change Your Life in 28 Days (Se intrépido: cambia tu vida en 28 días), ofrece a sus lectores herramientas practicas para desarrollar una mentalidad positiva, crear planes de acción específicos, medibles y realistas y construir relaciones laborales sanas y productivas con los compañeros de equipo.

Estos son 4 consejos básicos que son reseñados por Alpert en su libro para alcanzar en el tiempo y la forma adecuadas las metas laborales para este nuevo año. Veamos:

  1. Decir NO más a menudo

Aprender a decir no nos ayuda a sentirnos mejor y rebajar la presión diaria en el trabajo. Muchas veces damos prioridad a las necesidades de otras personas por encima de las nuestras y eso al final puede producir ansiedad, resentimientos y lo que es peor: retraso en las tareas que realmente son importantes para nosotros y nuestra productividad.

Se trata de ser un poco egoísta y poner primero nuestras necesidades en lugar de las de las personas que nos piden ayuda, sin dejar de lado la colaboración siempre que sea posible claro está.

Priorizar las tareas de otros afecta notablemente la productividad y puede terminar provocando conflictos a largo plazo. Saber cuándo decir no es una característica de las personas más exitosas en su trabajo.

  1. Mantener el control

Esto es tan simple como reflexionar y reconocer que en realidad existen cosas que podemos cambiar y otras que definitivamente no. Una persona no puede mejorar por sí sola la productividad de toda una organización, pero hay muchas cosas que puede hacer desde su posición para asegurarse que sus tareas aporten el mayor valor posible y contribuir al crecimiento del equipo y la compañía.

En lugar de victimizarnos o sentirnos indefensos en ciertas situaciones, es recomendable parar, pensar y actuar frente al desafío. Como todo en la vida, la percepción y la forma de asimilar los problemas es clave para resolverlos.

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Así que la próxima vez que nos encontremos en una situación en la que sentimos que hemos perdido el control, debemos tomar el tiempo adecuado para cambiar la forma de pensar, planificar los próximos pasos y al final nos sorprenderemos gratamente con el resultado.

  1. Reducir el uso de redes sociales

Lamentables, las redes sociales y el uso abusivo de la tecnología se han convertido en factores emocionales que muchas veces desestabilizan nuestro día a día. Aunque no hay duda que nos han facilitado la vida al ofrecer acceso instantáneo a casi toda la información disponible en la red, también nos han hecho más dependientes de los dispositivos y menos dependientes de nuestra propia capacidad intelectual, lo cual reduce drásticamente nuestra productividad.

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Esto no significa que debamos eliminarlas de nuestra vida, pero si podemos realizar un uso más consiente de las mismas y lograr un equilibrio entre la vida real laboral y la que tenemos en el ámbito digital.

Cuando tengamos reuniones o eventos profesionales, dejemos de lado el teléfono móvil y disfrutemos la importancia de la interacción real. Las fotos y mensajes pueden esperar.

  1. Optimizar el tiempo

Separar las actividades y tareas que son imprescindibles de las que son opcionales es vital para optimizar el uso del tiempo y mejorar nuestro desempeño día tras día. Para ello, es necesario programar cada jornada poniendo prioridad a las tareas más importantes y asignándolas al momento del día en que estemos más fresco y enérgicos.

Levantarse 15 minutos antes cada día nos proporcionará 75 minutos extra a la semana. La forma en que pensamos la gestión de tiempo es clave para mejorar su uso, decir: “estoy muy ocupado y nunca tengo tiempo para nada” es un pensamiento negativo que nos hará sentir abrumados, mientras que decir: “hoy haré el mejor uso posible de mi tiempo” probablemente nos llevará a tener una mayor productividad.

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Recordemos que no existe una formula única o mágica para optimizar la productividad de un día para otro, pero cada nuevo día, semana o mes es una oportunidad para poner en marcha estos sencillos consejos y empezar a dar un vuelco a nuestros hábitos laborales de una vez por todas. ¡Así que empieza desde hoy y los resultados empezarán a verse pronto!

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