Productividad

5 Señales de que puede haberse convertido en un workaholic

En un remoto puerto, un joven pescador vio a lo lejos a un anciano, quien ostentaba el título de ser el mejor pescador por capturar año tras año al pescado más grande. Preparó su embarcación, remó hasta él y le dijo:

“He escuchado que eres el mejor pescador de la aldea. Por favor, enséñame tus secretos”.

El anciano no dijo nada y permaneció sentado mirando al horizonte. Sintiéndose irrespetado, el joven se dijo a sí mismo: “le mostraré lo que puedo hacer” y empezó a lanzar su red en todas las direcciones posibles.

Más tarde ese día, el joven visiblemente agotado, se acercó a la embarcación de su adversario y le mostró un par de sardinas. Luego agregó: “parece que no has pescado nada y ya es mediodía”. El anciano siguió en silencio.

El joven se irritó aún más y salió en busca de una presa que lograra sorprenderlo. Pescó un bacalao. De nuevo fue hasta donde el anciano, quien comía algo y siguió en silencio abstraído en sus pensamientos.

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Sin haber probado bocado y al borde del agotamiento, el joven siguió remando y lanzando su red. Cuando iba de vuelta a donde el anciano para mostrarle el otro bacalao que había pescado, algo había cambiado. Vio que alrededor del bote del anciano nadaba un inmenso marlín negro.

El anciano se levantó con delicadeza y lanzó con fuerza su arpón. Había pescado un marlín de casi dos metros. Sorprendido, el joven se acercó y le preguntó: “Por favor, ¿cómo hiciste eso?”. El anciano finalmente respondió:

“No hice nada”.

Muchas personas se parecen al pescador joven, creyendo que siempre tienen que estar lanzando la red para alcanzar mejores resultados; pensando de forma errónea que son más productivos si están constantemente ocupados. Cuando no es así, según varios estudios.

Síntomas de un workaholic

  1. Trabaja más de diez horas al día

Los adictos al trabajo suelen ser los primeros en llegar a la oficina y los últimos en irse. Pueden contestar correos a pesar que haya terminado el horario laboral. Por lo tanto, si lleva varias semanas trabajando durante más de diez horas al día debería alarmarse, pues ha empezado a ceder su tiempo personal al trabajo.

  1. Experimenta ansiedad cuando está fuera de la oficina

Ser un workaholic no solo implica trabajar más horas de la cuenta. Si empieza a experimentar ansiedad e incapacidad para dejar de pensar en las tareas que tiene pendiente en la oficina, entonces está padeciendo esta adicción. Puede llegar a ser tanta la ansiedad, que necesita revisar el correo de manera impulsiva porque piensa que su jefe le va a escribir en cualquier momento. 

  1. No disfruta de otras actividades

Un workaholic piensa en su trabajo mientras juega fútbol o hace mercado: en cualquier momento. Además de llevar el trabajo a su casa en los fines de semana o durante vacaciones, solo puede hablar de trabajo con amigos y familiares, lo que empieza a deteriorar sus relaciones afectivas. Cuando esto ocurre, empieza a desarrollar una dependencia emocional a sentirse ocupado trabajando.

  1. Su salud se ve desmejorada

Las personas que son adictas a su trabajo empiezan a adoptar hábitos que afectan su salud con tal de pasar más tiempo en la oficina: comen a deshoras, duermen menos tiempo o trabajan mientras está comiendo. Además de lo anterior, según un estudio de un grupo de la Universidad de Bergen, también son propensos a sufrir trastornos psicológicos como ansiedad, depresión y desordenes obsesivo compulsivos.

  1. El trabajo lo define 

Según la autora del libro The Office Survival Guide, Marilyn Puder, las personas que son adictas al trabajo lo hacen para mantener un alto nivel de autoestima al sentir que son valiosos por cumplir logros de trabajo. Cuando un workaholic no está trabajando, se siente desorientado y cree que su vida no tiene sentido, pues su identidad está ligada al trabajo.

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La importancia de no hacer nada

workaholic

Con el desarrollo de la tecnología, las sociedades han desarrollado una obsesión enfermiza por mantenerse ocupados siempre, creyendo que los valores de una persona residen en la cantidad de horas que trabaja, o está sentado en un escritorio mirando tablas de Excel.

Sin embargo, líderes como Bill Gates, Steve Jobs y Mark Zuckerberg han reconocido la importancia de no hacer nada. Por ello, una o dos veces al año se toman una Think Week. No se trata de una semana de vacaciones, sino un lapso de tiempo en el que le dan a su mente un espacio alejado de la rutina para pensar de una manera diferente en busca de ideas innovadoras.

La próxima vez que quiera trabajar de más, aunque no necesite hacerlo, hágase la siguiente pregunta: ¿se trata de ser el más activo o de lograr un mayor impacto? Hay más cosas en la vida que estar trabajando. Identifique a los workaholic de su organización y haga lo posible por ayudarles a superar esta adicción gestionando un clima laboral de menos presionante para ellos.

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